ENTRE LA IGUALDAD Y LA DIFERENCIA: LA HISTORIA NECESARIA 

 El objetivo de este trabajo es mostrar, a partir de la lectura de la bibliografía aportada por la cátedra y algunos materiales recientes, la necesidad, en distintos contextos históricos de reivindicaciones que hoy se reconocerían como feminismo de la igualdad o de la diferencia y lo imprescindible que resulta en el presente reapropiarse de las demandas y las luchas de las mujeres como colectivo. 
Analizaré a modo de ejemplo las siguientes experiencias:1-Las mujeres de la Ilustración, inglesas y francesas por reconocer allí las marcas de origen del feminismo como movimiento.2-Dos autoras contemporáneas en cuyos escritos más recientes he encontrado una fuerte revisión y contextualización de sus planteos en función del momento histórico: Adrienne Rich y Christine Delphy.3-La reciente declaración de las organizaciones feministas en la CEPAL por entender que constituye un documento actual de lo que podría considerarse “la voz de las mujeres” y muestra la manera en que se incorporan la igualdad y la diferencia. 

1- Las mujeres de la Ilustración 
La historiografía feminista, recuperando experiencias como las Mary Wollstonecraf y las mujeres en la Revolución Francesa hace visible que la Ilustración, como movimiento filosófico y político, que desnaturaliza las desigualdades entre los hombres no incluye al 50% de la especie. Proclama el carácter universal de la ciudadanía, un sujeto dueño de su razón y su voluntad que con su consentimiento legitima la autoridad política y el contrato social en el que participa y se reconoce; pero excluye a las mujeres por razones “naturales” y “biológicas.”El feminismo, como cuerpo coherente de vindicaciones se articula a partir de las premisas ilustradas, procediendo a una radicalización del paradigma ilustrado de igualdad y autonomía. Pretende una Universalización que lo hace extensivo a toda la especie humana.  

A- Mary Wollstonecraf 
Alejandra Ciriza, analizando lo que ella denomina “el dilema Wollstonecraft” plantea que las dos tradiciones entre las que se debate el feminismo contemporáneo “la cuestión de la diferencia” y “la herencia teórica y política del igualitarismo”, ambas tienen arraigo en la Ilustración.En la tradición del igualitarismo podemos reconocer la demanda explícita que encarna Mary Wollstonecraft de ingresar en el orden político bajo el impulso de la expansión que las luces y la educación procurarían a la humanidad: “Rousseau se empeña en demostrar que todo estaba bien en los orígenes, hay toda una serie de autores que mantienen que todo está bien ahora, y yo digo que todo irá bien en el futuro, algún día” (Wollstonecraft, 1977, Pág.42).Defensa del derecho de las mujeres a la ciudadanía que surge como crítica a la extensión de criterios del Antiguo Régimen para el trato que se les da .Se proclama un orden político igualitario, pero que excluye toda diferencia potencialmente fuente de conflicto, en especial la diferencia sexual que resulta irreductible y amenazante. Sólo los varones son en sentido estricto individuos racionales, abstractos y libres.El contrato social de Rousseau implica la rearticulación con un “contrato sexual” que señala para las mujeres el sitio que las transforma en políticamente irrelevantes. Se distribuyen capacidades políticas: a los varones las de gobernar, deliberar, elegir; a las mujeres la reproducción de la especie. La diferencia anatómica se trasforma para las mujeres en justificación de la maternidad como un único destino posible y en el fundamento de su exclusión política. Al mismo tiempo supone una relación de complementariedad con los hombres que implica  subordinación. El cuestionar esta complementariedad desarrollada bajo las reglas que establecen los varones, denunciando el privilegio que supone asignar el sitio a otro, hace de sus demandas una fuerte crítica al patriarcado.Mary Wollstonecraft sueña con una sociedad igualitaria y plantea una distribución del poder y de derechos que no transforme las diferencias en desigualdades. La idea de destinos políticos iguales para varones y mujeres la lleva a percibir la femineidad tradicional como efecto de opresión y amenaza para la construcción del orden social moderno. La educación racional de las mujeres surge como necesidad y estrategia política fundamental para el proyecto de reforma social. 
Wollstonecraft demanda derechos para todas y no privilegios para unas cuantas mujeres excepcionales, defensa de las causas de las débiles y excluidas, que permite reconocer su lucha en la genealogía de los movimientos feministas que comparten o son solidarios con las luchas de los sectores populares. 
Como mujer ilustrada, hija de su tiempo, tiene fe en la razón y en la educación para el logro de autonomía y libertad para todos los sujetos. La exclusión de las mujeres no era sólo exclusión de la política sino también del saber. Se pide una educación paritaria, y pública, de la razón y la voluntad, igual para varones y para mujeres.Si Rosseau había argumentado a favor de la arbitrariedad sistemática dirigida a lograr la subordinación y obediencia de las mujeres recomendando “justificad siempre las tareas que impongáis a las niñas, pero imponédselas continuamente…..Las doncellas deben ser vigilantes y laboriosas, no basta con ello; deben estar sujetas desde muy niñas.”(Rosseau, 1955, p255); Mary denuncia la arbitrariedad que padecen las niñas  planteando que no se corresponde con una moralidad basada en la razón. “Es el arbitrario ejercicio de la autoridad paterna lo que insulta a la mente en primer lugar, y las niñas se encuentran mas sometidas a estas arbitrariedades que los niños. El deseo de aquellos que nunca permiten que su voluntad se discuta… es casi siempre irrazonable.”(Wollstonecraft, 1977, p 235).       
Una educación racional para ambos sexos permitiría superar los privilegios y prejuicios, permitiría a todos, varones y mujeres transitar entre lo público y lo privado. Permitiría la construcción de un orden verdaderamente humano incluyendo a las mujeres como seres humanos antes que seres sexuales, sin atribuirle el  monopolio de la racionalidad al sexo masculino y planteando que la autonomía y el deseo de libertad, al igual que la crianza de los hijos debe ser compartidas.La escritura y la práctica política de Mary Wollstonecrat recuperada en su vida (militante mujer y política que muere al dar a luz su segunda hija, compartiendo el destino de muchas de sus contemporáneas) y  su discurso: “…de modo que esta historia debe ser considerada a partir de mi condición de mujer más que de individuo”; “No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres , sino sobre sí mismas”; la insistencia en colocar el debate en el terreno de la política, la cuestión del cuerpo femenino y los efectos políticos de la diferencia anatómica permitiría a las partidarias de la diferencia y el emponderamiento femenino, considerarla en las genealogías que contribuyen a elaborar una identidad subjetiva sexuada y la utopía de un mundo en el cual la sexualización no forme parte de la enfermedad y la barbarie. 

B- Las mujeres de la Revolución Francesa 
La revisión historiográfica que realizan Isabel Alonso y Mila Belichón, rescata tanto la participación activa de las mujeres en los acontecimientos de la Francia revolucionaria como sus escritos, muestra de una clara conciencia teórica de pertenecer a un colectivo que se caracterizaba por su sexo.En relación a la participación de las mujeres se destaca: -las mujeres de la Corte que, excluidas por ley del desempeño de los cargos públicos intervenían en el centro de la toma de desiciones políticas: “No hay nadie que desempeñe algún caro en la Corte, en París o en provincias, que no tenga una mujer por las manos de la cual pasan todas las gracias que pueda conceder y, también a veces, las injusticias que pueda cometer...”(Montesquieu).Esta participación podría hoy pensarse más del orden del privilegio de algunas y no del derecho de todas pero, junto con las mujeres que en los salones parisinos son audiencia y a la vez difusoras de la nueva filosofía ilustrada forman parte de una presencia activa que se prepara para ejercer papeles diferentes a los que tenía asignados en tiempos de la Francia prerrevolucionaria.Los cambios demográficos, explicados por los avances de la obstetricia y el descenso de la mortalidad materna asociada al parto, dan como resultado un “excedente” de mujeres jóvenes (la tasa de mortalidad masculina se mantenía), para los cuales la sociedad  sólo ofrecía la salida conventual o la miseria. Surge entonces la pregunta por el derecho a la independencia económica, la educación, el empleo y la igualdad con los varones.-las acciones de las mujeres en la revolución  destacando la ofrenda de joyas de las mujeres francesas a la Asamblea Nacional, la marcha de las mujeres hasta Versalles y la participación en los festejos del “primer año de Libertad”. 
El primero es un acto para salvaguardar el nuevo Estado francés ante la dificultad para afrontar sus deudas y la crisis del comercio y colaborar con la consolidación de la obra de la Revolución, sacrificaron sus joyas y así ingresaba al Tesoro francés una enorme suma de dinero. En la segunda, las mujeres toman la iniciativa en un movimiento popular “buscaron armas y las consiguieron” ante la crisis económica que sufría el pueblo de Paris y el temor de la ofensiva contrarrevolucionaria. Las mujeres marchan hacia Versalles y obtienen en esas jornadas medidas concretas para revertir la situación de crisis (prohibición de exportar grano, fijación del precio del trigo y la carne) y para consolidar el nuevo orden político (traslado de la familia real a la ciudad).En ocasión de las “Fiestas de la Federación” las mujeres de Marsella deciden manifestar exteriormente sus virtudes cívicas pronunciando el juramento de fidelidad a la Constitución, la Nación, a la Ley y al Rey en un claro pronunciamiento sobre la aspiración a los derechos políticos considerados como destino favorable reservado a uno y otro sexo. 
En relación a los escritos de las mujeres se recogen muestras de los “cuadernos de quejas” preparados para la Asamblea Nacional.Las quejas que presentan al rey las mujeres del Tercer estado están relacionadas con la existencia de prostitutas que supone una condena en bloque para todas las mujeres y con las carencias de la educación que recibían.  Se pide de una instrucción suficiente que capacite para conseguir empleos y se solicita acceso a la educación como estrategia para mejorar las condiciones de vida. Este grupo no reclama derechos políticos por reconocer que las leyes que las excluían por ejemplo, de ser representantes en la asamblea nacional, estaban “ demasiado bien cimentadas para abrigar la esperanza de infringirlas”, aclarando también que no pretendían usurpar la autoridad de los varones.Una mujer de la que sólo se conocen sus iniciales Mme.B.B sí pide el voto para las mujeres utilizando el argumento fiscal, aquellas que eran propietarias pagaban impuestos reales al igual que los hombres, deberían tener por lo tanto derecho a representarse. Pide también una educación satisfactoria y la abolición de los privilegios masculinos con la reformas de las leyes que consideraban a las mujeres una menor de edad permanente.Otro escrito que se recoge, el de Mme. de Bastide sobre “La imprenta de las mujeres” ofrece un plan para crear una escuela que posibilite a las mujeres tanto el aprendizaje de un oficio en un sector que estaba en crecimiento (la tipografía) como la formación cívica .En este ejemplo es interesante observar cómo argumenta su pedido de acceso igualitario de las mujeres a los beneficios de la educación, particularmente de este oficio, con argumentos referidos a la “naturaleza” de las mujeres que las diferencia por ser más sedentarias, hábiles y pacientes y también el reconocimiento de que las mujeres son “por naturaleza” las primeras educadoras con lo cual fundamenta el pedido de formación cívica ya que así tendrían mayor aprecio por los hombres distinguidos por su conocimiento. Las mujeres francesas se apropian y elaboran su discurso a partir de los principios ilustrados y desde ellos cuestionan el dominio masculino:
 “La Naturaleza nos hizo para ser vuestras iguales, vuestras compañeras y vuestras amigas”, consideran incompatible el principio de Igualdad con la autoridad de los hombres. La Igualdad procede de la Naturaleza pero la autoridad es una consecuencia de la superioridad que las leyes otorgan al varón.“Una mujer esclavizada no puede engendrar ciudadanos libres”; 
“¿Haréis esclavas a aquellas que han contribuido con tanto celo a haceros libres?”. Apelación de las mujeres al reconocimiento como sujetos políticos que sufren una derrota al consolidarse el nuevo orden que las excluiría del cuerpo electoral y les negaría el derecho a asociarse. 
Las mujeres francesas plantean también una fuerte crítica al clero considerándolo responsable de apartar a las mujeres de las ocupacionespolíticas (Mensaje a las mujeres de Montauban de la Sra. Robert) y a la institución matrimonial que implicaba para las mujeres la pérdida de sus bienes, la minoría de edad permanente, la dependencia del esposo y hasta la inferioridad en relación a los hijos varones adultos. Crítica antipartriarcal por excelencia y proyección en el espacio público de cuestiones consideradas del orden de lo privado. El 3 de noviembre de 1793 muere guillotinada Olympe de Goudes quien redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en oposición a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, castigada por “haberse olvidado de cuáles son las virtudes propias de su sexo”.Muestra paradigmática y terrible de la derrota sufrida por todo este grupo de mujeres que por su lucha, tanto en el terreno de la acción como en el debate de las ideas merecen ser consideradas como integrando una genealogía femenina cuya herencia emancipatoria retomarían los movimientos de mujeres. 

2- Las contemporáneas 
A-  “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana” de Adrienne Rich. 
Este trabajo escrito “para alentar a las feministas heterosexuales a mirar la heterosexualidad como una institución política que disminuye el poder de las mujeres – y cambiarla-.” revaloriza, junto con la reivindicación lésbica, aspectos hoy retomados por el feminismo de la diferencia: identificación y vinculación afectiva con mujeres como impulso político para la acción y no solamente como convalidación de vidas personales.Se propone encontrar un puente que acerque a las lesbianas y las feministas pero también encontrar “nuevos tipos de crítica y provocar nuevas preguntas en las clases y en las publicaciones académicas…” Luego de realizar una lectura crítica de bibliografía feminista Rich concluye que la misma no se plantea la pregunta “¿en un contexto diferente, en condiciones similares, las mujeres escogerían el emparejamiento y el matrimonio heterosexual?”, continúan por lo tanto presuponiendo la heterosexualidad como la preferencia sexual innata de la mayoría de las mujeres y no como la base de la dominación masculina, que “ha sido impuesto, manipulado, organizado, propagandizado y mantenido a la fuerza…”.Rich plantea que la heterosexualidad y la maternidad necesitan ser reconocidas y estudiadas como institucionespolíticas  principalmente por las feministas, precursoras de una nueva relación entre los sexos.La imposición de la heterosexualidad a las mujeres asegura, sostiene Rich, el derecho masculino al acceso físico, económico y emocional. “Una de las muchas formas de imponer es, por supuesto, hacer invisiblela posibilidad lesbiana…”. Recoge además todo el empleo de la fuerza que se ha hecho en tal sentido, desde la implementación de la pena de muerte en 1656 en New Haven para las lesbianas hasta el trato/ tortura de médicos en el S XIX y XX, (la clitoridectomía como tortura de mujeres) y todo el trabajo sobre el control de las ideas: las campañas contra las amistades femeninas,  la definición de las solteras y las viudas como “desviadas”de la norma, la idealización del matrimonio y el adoctrinamiento en el amor. Plantea también la economía de la heterosexualidad que mantiene idealizada la doble jornada de trabajo para las mujeres y las divisiones sexuales del trabajo, a la vez que hace extremadamente difícil auto sostenerse a mujeres fuera del matrimonio. 
En este contexto se enmarca su crítica a la pornografía: “El mensaje más pernicioso transmitido por la pornografía es que las mujeres son la presa sexual natural de los hombres y que les encanta serlo; que la sexualidad y la violencia son congruentes; que el sexo para las mujeres es esencialmente masoquista, una humillación placentera; y que el abuso físico les resulta erótico. “La pornografía “amplía el horizonte de conductas consideradas aceptables para los hombres en el coito heterosexual, conductas que reiterativamente despojan a las mujeres de su autonomía, su dignidad y su potencial sexual, inclusive el potencial para amar y ser amadas por mujeres en reciprocidad e integridad”.La esclavitud sexual de las mujeres incluye la mística del irresistible y subyugante impulso sexual masculino que una vez desencadenado no puede responsabilizarse ni aceptar una negativa.Del paso de cuestionar la heterosexualidad como preferencia o elección Rich espera “grandes gratificaciones” para el colectivo de mujeres: liberación del pensamiento, exploración de nuevos rumbos, destrozo del otro gran silencio, nueva claridad en las relaciones personales.Como ella misma aclara “el tema de la resistencia es importante en este ensayo” y es muy dura en sus críticas a una autora DorothyDinnerstein, por encontrar su visión sobre las relaciones entre mujeres y hombres como “una colaboración por mantener la locura de la historia” totalmente áhistorica. “Ve a las mujeres y a los hombres como socios iguales en la estructuración de “arreglos sexuales”, sin enterarse aparentemente de las reiteradas luchas de las mujeres por resistir la opresión (la nuestra y la de los otros) y cambiar nuestra condición. Ella ignora específicamente la historia de las mujeres-que como brujas, femmes seules, mujeres que se resisten al matrimonio, solteronas, viudas autónomas y/o lesbianas se las han arreglado para no colaborar en varias instancias”.Rich encuentra la posibilidad de aprender dimensiones de la historia de las mujeres y de la psicología femenina que hasta el momento habían sido inaccesibles a partir de la existencia lesbiana y el continuo lesbiano.La primera implica tanto la presencia histórica de las lesbianas como la creación de los significados de esa existencia considerada, al igual que la  maternidad, “una experiencia profundamente de mujeres”. Intenta definir y describir la existencia lesbiana separándola de los valores y lealtades relacionados con la homosexualidad masculina y rescatando, frente a la heterosexualidad institucionalizada el contenido político feminista naciente de escoger como amante o pareja a otra mujer. “Pero para que la existencia lesbiana transforme este contenido político en una forma que al fin y al cabo sea liberadora, la elección erótica debe profundizarse y expandirse en una identificación femenina consciente- en el feminismo lesbiano-.”Lo que Rich llama “continuo lesbiano” comprende muchas formas de intensidad primaria entre mujeres, inclusive el compartir una rica vida interior, el unirse contra la tiranía masculina, el dar y recibir apoyo práctico y político. Al mejor estilo de las genealogías femeninas del feminismo de la diferencia retoma las experiencias de comunidades de mujeres de los S.XII y XV (Béguines) que se las arreglaban para vivir compartiendo, independientes del matrimonio y de las restricciones conventuales, hasta que fueron obligadas a dispersarse. También las “lesbianas” de la escuela de mujeres de Safo en el S.VII AC.; las hermandades secretas y las redes económicas de las mujeres africanas y las hermandades chinas de resistencia al matrimonio. Relaciona estas experiencias con la de mujeres que han resistido al matrimonio y reclamado autonomía y que encontraban “aliento para vivir” o fuerza en las relaciones con otras mujeres.Se reconoce como central en la historia de las mujeres que ellas han resistido siempre la tiranía de los hombres “En toda cultura y en todo período ha resurgido constantemente un feminismo de la acción a menudo, aunque no siempre, carente de teoría”.La rebelión radical de las mujeres se encuentra en todas aquellas situaciones en que las ideología masculina las ha percibido como revolucionarias: el rechazo a tener hijos, a incrementar el nivel de vida y ocio de los hombres, la sexualidad antifálica¸y puede vincularse con la sensualidad erótica entre mujeres que según A Rich es “el hecho más violentamente borrado de la experiencia femenina”. “Pero en la medida en que profundizamos y ampliamos el espectro de lo que definimos como existencia lesbiana, en la medida en que delineamos un continuo lesbiano, empezamos a descubrir lo erótico en términos femeninos: en aquello que no está confinado a una única parte del cuerpo o sólo al cuerpo, en una energía no sólo difusa sino, como la describió Audre Lorde, omnipresente en “la alegría compartida, ya sea física, emocional o psíquica”, y en el trabajo compartido; en “la alegría que nos da fuerza que predispone a no aceptar la impotencia, o aquellos otros estados proporcionados que me sonajenos, como la resignación, la desesperanza, el retraimiento, la depresión, la abnegación”.La identificación de mujeres se percibe como una fuente de energía, una fuente de poder femenino que, cercenada por la institución de la heterosexualidad ha significado una incalculable pérdida de poder de todas las mujeres para cambiar las relaciones sociales entre los sexos, para liberarnos nosotras y unas a otras.  
En 1986, para la edición del Décimo Aniversario de su libro “Nacida De Mujer”Adrienne Rich escribe una nueva introducción donde realiza un análisis del proceso histórico de los últimos años y un balance de los logros  del movimiento de mujeres. También define posiciones en relación a cómo se leyeron algunos de sus planteos y reformula otros.Comienza retomando la tesis del movimiento de liberación femenina de los 60 “lo personal es político” diferenciándola de la postura New Age de “lo personal por lo personal mismo” con el corolario “lo personal es bueno”. “La pregunta de qué queremos más allá de un “espacio seguro” es crucial en lo que respecta a las diferencias entre el relato individualista sin lugar donde ir, y un movimiento colectivo que dé poder a las mujeres”.Realiza un balance de la lucha “En los 10 años que transcurrieron desde la publicación de este libro (1976-86), poco ha cambiado y mucho ha cambiado. Depende de qué estemos buscando.Una generación de mujeres políticamente activas modificó sustancialmente el clima y las esperanzas de los 70, trabajando para obtener buenas guarderías a bajo costo, partos centrados en la mujer y el bebé en lugar de trabajo de parto medicalizado y alta tecnología obstétrica, igual remuneración por igual trabajo, la legalización del aborto gratis y seguro ,evitar la esterilización abusiva, el derecho de las madres lesbianas a la custodia de sus hijos, el reconocimiento de la violación (incluyendo la violación marital) como acto de violencia y del acoso sexual en el lugar de trabajo como discriminación sexual, acción afirmativa, un sistema de salud que responda bien las mujeres, cambios respecto de los prejuicios masculinos en las ciencias sociales y humanísticas, y muchos mas. Sin embargo todas estas han sido, en el mejor de los casos, victorias parciales, que deben ser logradas una y otra vez en los tribunales y en la conciencia pública.”Y realiza una descripción del contexto: “hacia 1980 una nueva ola de conservadurismo (político, religioso, profundamente hostil a los logros obtenidos por las mujeres en los 70) atravesaba el país .Si bien una creciente mayoría de familias en los Estados Unidos no se ajustaban al modelo “nuclear”, la ideología del sistema de familia patriarcal estaba nuevamente en ascenso. La “guerra contra los pobres” de los 80 ha sido, por sobre todo una guerra contra mujeres pobres y sus hijos, contrahogares encabezados por mujeres a los cuales, implacablemente, se les han retirado los servicios y apoyos federales.” “La madre trabajadora con maletín era, en sí misma, un toque cosmético sobre una sociedad profundamente resistente a cambios fundamentales. Las esferas “pública y privada estaban todavía disociadas .Esta mujer no había encontrado la entrada de una nueva sociedad en evolución, en transformación. Había sólo sido integrada en las mismas estructuras que habían hecho necesarios los movimientos de liberación. No era que el movimiento de liberación femenina no hubiera tenido éxito, que  “no hubiera solucionado nada”·. Había habido una contrarrevolución, y esta mujer había sido absorbida”. 
Entiendo que con esta nueva introducción Rich enmarca su trabajo, de una manera que no permite ciertas lecturas y que responde a críticas que se le hicieron:En relación a la acusación de esencialismo: “Algunas ideas no son realmente nuevas, pero tienen que ser afirmadas, una y otra ves, desde el principio. Una de ellas es la idea, aparentemente simple, de que las mujeres son intrínsecamente tan humanas como los hombres, que ni las mujeres ni los hombres son meramente la ampliación de un negativo de códigos genéticos, de datos biológicos. La experiencia nos forma, la aleatoriedad nos forma, las estrellas y el clima, nuestro amoldarnos y rebelarnos, y sobre todo, el orden social que nos rodea”.La temática de los derechos reproductivos (aún en el contexto de una moral y política antiabortista en crescendo), analizada en conjunto con las esterilizaciones forzadas racistas de mujeres indias, negras, chicanas, blancas pobres y portorriqueñas demuestran como la raza y la clase social diferencian las experiencias más básicas, comunes a todas las mujeres…”. Con esta premisa Rich rescata experiencias de mujeres de distintas culturas: negras ,e indígenas asiáticas , con sus experiencias particulares de la maternidad; retoma el tema de la maternidad lesbiana en una puesta a favor del reconocimiento y respeto de la diversidad; pero también afirma : “Hoy no terminaría este libro, como lo hice en 1976, afirmando que “la reposesión de nuestros cuerpos por parte de las mujeres provocará un cambio mas esencial en la sociedad humana que la posesión de los medios de producción por parte de los trabajadores.” Si en efecto, el libre ejercicio por parte de todas las mujeres de sus opciones sexuales y procreativas catalizará enormes transformaciones sociales (y yo creo que sí), también creo que esto puede suceder sólo junto con, y ni antes ni después de, otros reclamos que a las mujeres y a ciertos hombres han sido denegados por siglos: el derecho a ser persona; el derecho a compartir en forma equitativa el producto de nuestro trabajo; a no ser usados meramente como un instrumento, un rol, un útero, un par de manos o una espalda o un conjunto de dedos; a participar plenamente de las decisiones en nuestro lugar de trabajo, en nuestra comunidad; a hablar por nosotras mismas, por derecho propio.”El artículo de Francoise Barthélémy publicado en la edición de mayo del 2004 en Le Monde diplomatique “Esterilización forzada de la población indígena en Perú” que da cuenta que el gobierno de Fujimoriimplementó un plan de control de natalidad entre los sectores más pobres de Perú que resultó en 331.600 mujeres y 25.590 hombres esterilizados de manera forzada me hace pensar en la actualidad de sus preocupaciones. Continúa considerando el concepto patriarcado concreto y útil, como el nombre de una jerarquía sexual identificable “Pero ver el patriarcado como un producto puro, no relacionado con la opresión económica o racial, me parece, hoy, que desvía las líneas de análisis que seguimos para actuar.”.Muestra así su preocupación por las implicancias que para el feminismo como movimiento político tienen las formulaciones teóricas.En relación a otra de las críticas que se le realizaron, la referida a la idealización de las mujeres, reconociendo que la mística de la superioridad moral de la mujer puede acechar a las feministas blancas de clase media pero aclara: “Nunca quise que este libro se prestara a la sentimentalización de las mujeres o de la capacidad de crianza o espiritual de las mujeres. Fui reprendida, por una respetada mentora, por terminar el libro con un capítulo sobre violencia maternal. Ella pensaba que yo estaba dando munición al enemigo por la mera inclusión de ese capítulo. Pero yo creía en lo que escribí en 1976: “las teorías de poder femenino y de ascendencia femenina deben tener plenamente en cuenta las ambigüedades de nuestro ser, y el continuum de nuestra conciencia, Las potencialidades de energía, tanto creativa como destructiva, en cada una de nosotras. “Todavía sigo creyéndolo. La opresión no es madre de la virtud; la opresión puede desvirtuarnos, minarnos, hacer que nos odiemos a nosotras mismas. Pero también puede hacernos realistas, que no nos odiemos a nosotras mismas. Ni nos asumamos como meras víctimas inocentes e inimputables.”Sin caer en los esencialismos ahistóricos, reconociendo al feminismo como movimiento político mundial que ha estado en proceso, lucha y debate internos Rich tiene esperanzas: “Pero existe otra posibilidad: el surgimiento de un movimiento colectivo antipatriarcal, que adjudique el mayor valor al desarrollo de los seres humanos, a la justicia económica, al respeto por la diversidad racial, cultural, sexual y étnica, a brindar las condiciones materiales para que los niños florezcan en mujeres y hombres responsables y creativos, y a redireccionar y finalmente extirpar la propensión a la violencia.”

B-Christine Delphy: “El enemigo principal” y “Los desafíos actuales del feminismo”. 
En 1970 se publica el texto “El enemigo principal” donde se plantean las razones por las cuales el punto de vista marxista resulta insatisfactoria para el movimiento de mujeres tanto para la teoría como para la estrategia. No explica la opresión común de las mujeres y no se centran en esta opresión sino en las consecuencias de la misma para el proletariado.Considera necesario realizar un análisis materialista de la opresión de las mujeres y retoma estudios que muestran que la familia es el centro de la explotación económica de las mujeres.Poniendo de relieve que las tareas domésticas y la crianza y educación de los niños son responsabilidades exclusivas de las mujeres y tareas no remuneradas realiza un análisis acerca de la naturaleza de los bienes y servicios domésticos y el modo de producción de esos bienes, fundamenta un análisis de clase de las mujeres y pretende esbozar “las perspectivas políticas del movimiento en términos de objetivos, de movilización y de alianzas políticas”.Las mujeres participan de una relación específica de producción, asimilable a la servidumbre. Los servicios domésticos se prestan dentro del marco de una relación particular con un individuo – marido; están excluidos del dominio de intercambio y no tienen valor ni remuneración.Como contrapartida las mujeres no reciben un salario sino un donativo, la única obligación del marido es mantener su fuerza de trabajo.En la familia, como unidad de producción todos los individuos aportan su trabajo para un “jefe” que se apropia de la producción: “el marido intercambia la producción de la mujer como si fuera la suya propia,..el trabajo de la mujer pertenece a su marido”. Delphy demuestra que no existe ninguna diferencia entre los servicios domésticos que producen las mujeres y los demás bienes y servicios llamados productivos que se consumen dentro de la familia y que para esa década (70); la apropiación de la fuerza de trabajo de las mujeres tiende a limitarse a la explotación (la prestación gratuita por su parte) del trabajo doméstico y del cuidado y crianza de los hijos. “La prestación gratuita de trabajo en el marco de una relación global y personal (el matrimonio) constituye, precisamente, una relación de esclavitud.”En un análisis de clase constata la existencia de dos modos de producción:La mayor parte de las mercancías se producen según el modo industrial que da lugar a la explotación capitalista y los servicios domésticos, la crianza de los hijos y determinadas mercancías se producen según el modo familiar, lo que da lugar a la explotación familiar o patriarcal. Concluye que la explotación patriarcal constituye la opresión común, específica y principal de las mujeres.Común porque afecta a todas las mujeres casadas (80% de las mujeres).Específica porque la obligación de los servicios domésticos se les impone en forma exclusiva.Y Principal porque aún en mujeres que trabajan “fuera de casa” la pertenencia de clase derivada de este hecho se condiciona por su explotación como mujeres, tal como lo muestran los regímenes matrimoniales, las distribución de las ganancias y las condiciones materiales en las que ejercen su profesión que les impone el patriarcado (para trabajar deben previamente cumplir sus “obligaciones familiares” que a su vez son desventajas en el mercado laboral).Aclara Delphy que no le es posible estudiar en ese artículo las relaciones entre la explotación de la fuerza productiva de las mujeres y la fuerza reproductiva pero afirma: “El control de la reproducción, que es a la vez causa y medio de la otra gran explotación material de las mujeres, la explotación sexual, constituye la segunda celosía de la opresión de las mujeres. Establecer por qué y de qué forma estas dos explotaciones se condicionan y se refuerzan mutuamente y tienen el mismo marco y el mismo medio institucional, la familia, debe ser uno de los principales objetivos teóricos del movimiento”. Plantea este análisis como condición previa para comprender las relaciones entre patriarcado y capitalismo y articular las luchas antipatriarcales y anticapitalistas. “…la liberación de las mujeres no se logrará sin la destrucción total del sistema de producción y de reproducción patriarcal.”El objetivo del movimiento de mujeres debe ser la toma del poder político por medio de la lucha revolucionaria y las alianzas con otros grupos, movimientos y partidos revolucionarios sólo pueden efectuarse “sobre la base de4 su voluntad clara y oficialmente declarada de destruir el patriarcado y de su participación efectiva en el combate revolucionario que tiene como meta tal destrucción.” 
El segundo artículo de Delphy “Por un feminismo materialista” es interesante en tanto crítica sociológica y epistemológica de las ciencias humanas, entre ellas la Sociología y el Psicoanálisis ya que en sus premisas niegan la opresión de las mujeres. “Es ilusorio pretender llegar a interpretaciones distintas con los mismos instrumentos conceptuales: estos no son más neutros, ni están menos construidos, que los dominios que delimitan o que las teorías – el contenido de las disciplinas que segregan.”La sexualidad plantea, es el lugar de una lucha de clases, del enfrentamiento entre dos grupos, pero esos grupos no son los proletarios y los capitalistas, sino las mujeres y los hombres.”Sólo la lucha de las mujeres y la conceptualización simultánea de su condición como opresión introducen la sexualidad en el terreno de lo político. Al estampar la palabra opresión sobre el dominio de la sexualidad, la lucha de las mujeres anexione este dominio al materialismo.”La aparición de los movimientos de liberación de las mujeres ha significado el paso del antagonismo real al enfrentamiento conscientemente político. “La condición de las mujeres ha pasado a ser “política” en la medida en que ha dado lugar a una lucha y que simultáneamente se ha pensado esta condición en términos de opresión”.Como el feminismo movimiento se propone revolucionar la realidad social, el feminismo teórico (materialista) se propone revolucionar el conocimiento, y ambos son indispensables, concluye Delphy. 
“Los desafíos actuales del feminismo” artículo publicado por la autora en la edición mayo/2004 de Le Monde diplomatique, constituye un balance de los logros del movimiento y los obstáculos actuales que enfrenta: los ataques “masculinistas”, la reacción ideológica y la mala voluntad política; el bombardeo mediático de la igualdad ya alcanzada.Delphy habla de leyes “burladas” (como la de igualdad laboral), o que son “letra muerta” (convenciones contra discriminación) o aquellas que son violadas y combatidas por los “lobbies masculinistas” como las de aborto y las que penalizan la violencia contra las mujeres y los niños. 
 “Por esa razón gran parte de la energía del movimiento feminista se consume en procurar la adopción de leyes y después en lograr su aplicación. Pero ése no podría ser su único objetivo.”Junto con la desigualdad en el mercado laboral retoma su preocupación por la explotación del trabajo doméstico, asegurado en un 90% por mujeres. “Esta explotación forma parte del armazón del sistema social, al igual que la división en clases sociales. Ahora bien, la ley no puede rectificar la estructura social; por el contrario, es su fundamento, aun cuando se mantenga oculto.” ¿Cómo cuestionar este aspecto de la explotación económica de las mujeres, base de la sociedad patriarcal? “Encontrar este ángulo de ataque es un reto que el movimiento feminista todavía no asumió, aunque ya fueron surgiendo algunas pistas”, concluye.Junto con el reconocimiento de que la generación de mujeres jóvenes no ha tomado el relevo de las feministas de los años setenta, denuncia Delphy el antifeminismo de los medios de comunicación, e identifica lo que considera “el arma más eficaz”: el bombardeo mediático de la idea de que “ya se ganó todo, ya no hay nada más que hacer”, con su implicancia para la vida y la autoestima de las mujeres que, ante la afirmación de la igualdad ya alcanzada y la creencia en los “plenos derechos” se culpabilizan ante sus dificultades. “Uno de los desafíos del feminismo actual consiste pues en clarificar esta situación, en poner de manifiesto que en ningún país y en ninguna relación social los dominadores renuncian de buen grado a sus privilegios. Es preciso incitar a las mujeres a luchar, y para eso –es quizá lo más difícil – convencerlas de que ellas valen, de que pueden hacerlo.” Reconocimiento entiendo, del valor de la posición subjetiva para la liberación individual y colectiva.Fuertemente crítica hacia la situación de su país, pone de relieve como se instalan barreras ideológicas contrarias a la igualdad sustancial, en nombre de la igualdad. “…se basan en el concepto de república para oponerse a cualquier reivindicación de los grupos que se constituyeron en razón de una opresión compartida, como las mujeres, homosexuales, obreros, víctimas del racismo. Cualquier mención de categorías o grupos es considerada contraria al espíritu de la República y por lo tanto contraria a al igualdad” “En nombre del universalismo republicano se atacó la campaña por la paridad”. (Toma como ejemplo el tratamiento de la ley de cupo femenino en las cámaras).Se alimenta así, la confusión entre la igualdad declarada y la igualdad efectiva. “El desafío principal del feminismo es recordar que la igualdad constituye un ideal a construir contra una realidad hecha de desigualdades”.En la última parte del artículo Delphy al feminismo como movimiento que implica no sólo “avanzar por una ruta sino trazarla”, modelo de auto-emancipación en el que las oprimidas no sólo luchan por su liberación sino que la definen.En un recorrido por las luchas feministas, que reconoce múltiples en sus temáticas y diversas en sus formas de organización, sin desconocer el valor de las que tienen carácter mixto, recupera el valor la segregación (grupos feministas en los que no pueden participar hombres) recordando:“la segregación nació de una ruptura teórica que pone en entredicho los análisis previos acerca de la subordinación de las mujeres: ya no se trata de una “condición femenina” que padeceríamos todos, tanto mujeres como hombres, sino de la opresión de las mujeres”.Las oprimidas deben definir su opresión y en consecuencia su propia liberación, si no quieren ser definidas desde otro lugar, y esto es imposible hacerlo en presencia de quienes pertenecen al grupo opresor: comparecer no es padecer.Reinterpreta los logros obtenidos, en función de los objetivos del Movimiento de Liberación Femenino: “Obtener leyes no era la principal preocupación del MLF. Su objetivo tenía una ambición diferente, otra utopía. Las leyes fueron el bienvenido subproducto de un trabajo gratuito, sin finalidad concreta inmediata, como la investigación de base Y si este subproducto vio la luz es también porque no constituía el objetivo último, o más bien porque la barrera se colocaba más arriba.”   Reconoce en el contexto actual, “el retorno vengador de un erotismo patriarcal que banaliza las prostitución, la pornografía y el sado masoquismo” y plantea la necesidad de alimentar la lucha política con la conciencia vivida de la realidad de la opresión que permita reencontrar la fuerza. “Para el movimiento feminista conservar, reencontrar, las fuentes de esa fuerza representa uno de los desafíos del nuevo siglo. Lo mismo que para todos los movimientos de oprimidos.”Texto de invalorable actualidad para contextos como el nuestro donde la exclusión tiende a extenderse y naturalizarse y es necesario que los grupos oprimidos recuperen sus fuerzas y utopías. 

3- La declaración de las organizaciones de mujeres en la CEPAL, México,12 de junio del 2004. La Utopía HOY. 
Interpreto este documento como un consenso de organizaciones feministas, importante para hacer oír hoy, “la voz de las mujeres” en un organismo internacional, al igual que para redefinir objetivos y utopías.Justifican su presencia en el organismo: “Estamos porque creemos en la democracia y en sus instituciones,…en la soberanía de nuestros Estados y en los acuerdos que fortalecen la justicia y el bienestar de toda la ciudadanía…,.en los sistemas que garantizan los derechos humanos dentro de los cuales la Plataforma de Acción Mundial constituye una pieza fundamental para profundizar la democracia…” y manifiestan sus esperanzas sobre la región: “la queremos abierta, solidaria, respetuosa y sustentable.”Definen una identidad pluralista: “Somos las feministas. Somos campesinas y académicas, somos las negras y la s lesbianas, somos indígenas y mestizas, las jóvenes y las viejas. Somos las ateas, las que creemos en el dios cristiano, en las diosas yorubas, en las cosmogonías mayas y en las fuerzas de la naturaleza. Somos las que teneos fe en al vida y en los corazones y la inteligencia de la gente. Somos las organizaciones y las redes que desde la autonomía de cualquier partido político, cualquier gobierno, de cualquier iglesia, cualquier financiamiento, han construido movimientos que nos han hecho mejores a hombres y mujeres.” Reafirman la Plataforma de Acción por entender que es fruto de un consenso maduro y posible entre la sociedad civil organizada y sus estados y lo hacen:-en nombre de las mujeres víctimas de un modelo económico que profundiza la discriminación y la violencia: 300 desaparecidas y asesinadas en ciudad Juárez constituyen el caso paradigmático.-por la necesidad, no de políticas focalizadas contra la pobreza, sino de la erradicación del modelo económico que la produce. “Porque a esta región de excluidos, desplazados, discriminados y silenciados, la queremos libre de racismo, libre de xenofobia, libre de cualquier tipo de violencia”.-por la defensa de un estado laico, con respeto por la libertad de creencias y en donde el credo de algunos no sirva de fundamento a la legislación y la política de toda la ciudadanía.-se reafirma desde el emponderamiento, entendido no solo cómo el logro de la paridad en las legislaturas y los gabinetes. “Emponderamiento también significa reconocer a las organizaciones feministas y de mujeres como actores políticos, respetar las decisiones autónomas sobre nuestra sexualidad y reproducción y vivir en un mundo que nos permita crear y comer, soñar y trabajar, bailar y estudiar” Tenemos derecho a exigir igualdad cuando la desigualdad nos interioriza, pero tenemos el derecho de reivindicar las diferencias cuando la igualdad nos descaracteriza, nos oculta o nos desconoce.”(El subrayado es mío). -se reafirma porque las mujeres no son un sector, ni un grupo ni un tema, “estamos en todos los sectores, los grupos y los temas” y exigen la universalidad de las políticas públicas y los recursos que las garanticen, el monitoreo de su implementación y participación en las mismas. “Todas las mujeres somos iguales, pero algunas somos más iguales que otras y las mujeres jóvenes, las indígenas, las desplazadas, las migrantes, las afro descendientes, organizadas o no, han quedado fuera de la toma de decisiones públicas que afectan sus vidas”.-Aun celebrando avances, “con celebrar no alcanza” ante problemáticas como la falta de recursos para prevenir el Sida, las muertes por abortos inseguros y clandestinos y el intento de asegurar los derechos reproductivos solo para un tipo de familia, sin reconocerlos como derechos humanos para todas las personas. “Si en unas región que se pretende moderna y democrática, a la juventud se le permite elegir a los gobernantes pero no decidir sobre sus cuerpos, y el amor de Carmen y María vale menos que el de Rita y Roberto, con celebrar no alcanza”.Este documento, firmado por casi 50 organizaciones de mujeres de Latinoamérica y el Caribe que termina con demandas hacia los gobiernos, representados por los delegados, me recuerda los escritos de las mujeres ilustradas, que exigían la aplicación hasta las últimas consecuencias de los nuevos principios ilustrados, apropiándose de un discurso al que llenaban de significado: “…señoreas y señores delegados, esperamos que respondan a las expectativas y las esperanzas de millones de mujeres y de pueblos de nuestra región, empecinados con la democracia, la justicia y los derechos humanos para todos y para todas.”  
   
BIBLIOGRAFÍA 
 -Ciriza, Alejandra, “Genealogías feministas. La recurrencia del dilema Wollstonecraft”. INCIHUSA-CRYCYT Mendoza-Conicet, Universidad Nacional de Cuyo.
-Alonso Isabel y Belichón Mila, “1789-1793 La Voz de las Mujeres en la Revolución francesa”.
-Puleo Alicia, “Memoria de una Ilustración Olvidada”, en “El viejo TOPO”, marzo 1994 Nº73.
-Rivera, María Milagros, “Partir de Sí”, en “el viejo TOPO”, ídem.
-Montero Justa, “Igualdad y Diferencia Encrucijada del Movimiento” en “El viejo TOPO” ídem. 
-Rich Adrienne, “La heterosexualidad obligatoria y la existencia lesbiana” en Navarro- Stimpson (coord.), “Sexualidad, Género y Roles Sexuales”, México, F.C.E, 1999.
-Rich Adrienne, “Nacida de Mujer”, Introducción escrita par la Edición del Décimo Aniversario, Traducción de Gabriela Adelstein para RIMA.
-Barthélémy, Franciose, “Esterilización forzada de la población indígena en Perú”, en Le Monde diplomatique, mayo 2004.
-Delphy, Cristine, “Hacia un feminismo materialista, el enemigo principal y otros textos”, Barcelona, La Sal, 1985. Cáp.: “El enemigo principal” y “Por un feminismo materialista”.
-Delphy, Christine, “Los desafíos actuales del feminismo”, en Le Monde diplomatique, mayo 2004.-CEPAL, Declaración de organizaciones de la Sociedad Civil, México, 12 de junio del 2004.