Paulo Freire
(1921 - 1997)
Paulo Freire
nace
en 1921, en Recife (Brasil).
Pedagogo brasileño. Estudia Derecho, campo que luego deja para dedicarse a
la pedagogía. Se dedica a alfabetizar a personas adultas, creando su propio
método de alfabetización.
Es encarcelado y exiliado después del golpe de estado de 1964. Fija su
residencia en Chile, donde encuentra el marco ideal para seguir
desarrollando su teoría y su praxis. Fue nombrado experto de la UNESCO y
posteriormente pasa a ser profesor de la universidad de Harvard. Fue asesor
de varios países de África recién liberados de la colonización europea,
colaborando en programas de educación de personas adultas, especialmente en
Angola y Guinea.
En 1980 regresa a Brasil donde pone su mayor empeño en la lucha por una
escuela pública y de calidad para todos, de 1989 a 1992 asume la Secretaría
de Educación de la Prefectura de Sao Paulo. A partir de 1992 da clases en la
universidad de Sao Paulo y cursos y conferencias por todo el mundo. Muere en
1997.
Entre sus obras se destacan especialmente “La educación como práctica de
libertad” y “Pedagogía del oprimido”.
Freire pretende devolver la palabra a aquellos que han sido condenados al
silencio. Su voz, que viene de Brasil y de Chile, es la de los campesinos
americanos, los indios marginados, aquellos que no conocen la escritura pues
transmiten su cultura de forma oral.
Plantea que “la pedagogía dominante es la pedagogía de las clases
dominantes”. Por ello la educación libertadora es incompatible con una
pedagogía que ha sido práctica de dominación. La práctica de libertad sólo
encontrará expresión adecuada en una pedagogía en que el oprimido tenga
condiciones de descubrirse y conquistarse, reflexivamente, como sujeto de su
propio destino histórico, (al estar oprimidos no tenían su propio destino),
y con el método de alfabetización si podían acceder a él.
Ya desde su inicio refleja la necesidad de una escuela democrática centrada
en el educando y a través de una práctica pedagógica. Se plantea pasar de la
conciencia mágico-ingenua a la conciencia crítica fomentadora de
transformaciones sociales.
En su libro “la educación como práctica de libertad”, quiere que el oprimido
adquiera una conciencia crítica: parte de una propuesta dialógica y
antiautoritaria. Dice que las personas han nacido para comunicarse entre
ellas. Esto es posible mediante una pedagogía para la libertad. Para ello,
se necesita una sociedad con unas condiciones favorables, sociales,
políticas y económicas. Se precisa una filosofía de la educación que piense
como el oprimido y no para el oprimido. A través de una concienciación de
las personas por medio de la alfabetización, se puede llegar a la democracia
que rompa con los esquemas de la sociedad cerrada. La pedagogía de Freire
podría denominarse como de la conciencia.
Recoge temas como la cultura del silencio y plantea que la educación debe
concebirse como una acción cultural dirigida al cambio.
En “Pedagogía del oprimido” Freire dice que existen dos tipos de educación:
La domesticadora.
La libertadora.
La domesticación consiste en transmitir una conciencia bancaria de la
educación: se impone el saber al educando, que permanece pasivo, sin derecho
a opinión.
La libertadora sigue la misma línea que la concientizadora.
Los proyectos domesticadores, al contrario de los libertadores, ven a los
campesinos como receptores pasivos, meros objetos. Las personas deben
aprender a pronunciar sus propias palabras y no repetir las de otras
personas. Por medio de la comunicación auténtica, a través del diálogo, el
individuo se transforma en creador y sujeto de su propia historia.
El sistema educativo debe ayudar a que el sujeto contribuya al cambio social
al proveer al educando de los instrumentos contra el desarraigo, pues la
educación en la decisión, la responsabilidad social y política sustituye la
anterior pasividad por nuevas pautas de participación.
Plantea que el proceso educativo no es neutral, sino que implica una acción
cultural para la liberación o para la dominación. Si es para esta última,
estamos ante la educación bancaria, proceso educativo rígido, autoritario y
antididáctico.
Critica la concepción bancaria de la educación: “el educador es el que sabe,
los educando alo que no saben; el educador es el que piensa, los educandos
los objetos pensados; el educador es el que habla, los educandos los que
escuchan dócilmente...” (pedagogía del oprimido). Dice que la educación
bancaria es necrófila, pues termina por archivar al hombre, sirviendo para
su domesticación y su pasiva adaptación.
Por medio de esta educación bancaria cerrada al diálogo, a la creatividad y
a la conciencia, se normaliza a los dominados, prolongando la situación de
opresión. Mientras que la educación libertadora problematiza y desmitifica
la realidad. Rompe con la dicotomía educador/educando, pues el que enseña
reconoce que puede aprender de aquel al que va a enseñar. Esta concepción
humanista se funda en la capacidad de reflexionar de los oprimidos.
Freire plantea que la educación es un proceso a través del cual todas las
personas implicadas en él educan y son educadas al mismo tiempo.
Fuente de
consulta: Texto de Rosa Torres Cosme
Educadora Social
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